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Carolina Ruiz

Probablemente, si la primera vez que me subí a unos esquís hubiera pensado que acabaría en unos Juegos Olímpicos y dedicando mi vida a la nieve, no me lo hubiera creído. Pero por suerte acabé enamorándome de la libertad y esa sensación de adrenalina que se apodera de mi cuerpo cada vez que vuelvo a la montaña. 


¿Sabes eso de que te dicen que tienes que dedicarte a lo que más te apasiona?

 

Pues al parecer yo me marqué esa frase a fuego, y aquí sigo, esforzándome como nunca y disfrutando como esa niña pequeña que no tenía ni idea del viaje que le esperaba. 

Poder compartir a día de hoy esa pasión con cada una de las personas con las que trabajamos es, sin duda, un privilegio.

 

Isidoro Ruiz

No sé cuál fue el momento exacto en el que supe que dedicaría mi vida al esquí, aunque estoy seguro de que sucedió justo en el momento en el que decidí que no podría vivir sin este deporte.

 

Todas las competiciones que he vivido como técnico, los momentos de ver a cada deportista conseguir sus objetivos y, por supuesto, ver como disfrutan de la nieve todas esas personas tan solo quieren disfrutar de un día soleado en la montaña, me dejan más que claro que tomé la decisión correcta. 


La sensación de ayudar a otras personas para que alcancen sus metas y compartir esta pasión es lo que me sigue manteniendo pegado a la nieve. Lo que vivo cada día es mucho mejor de lo que nunca hubiera imaginado.

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